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Una de las excursiones favoritas de los turistas que visitan Islandia es el maravilloso arco de piedra de Dyrhólaey en la playa de Reynisfjöru, en el sur junto a los acantilados del cabo de Reynisfjall y el precioso pueblo de Vik. 

Dyrhólaey se encuentra a 175 kilómetros de Reikiavik, lo que serían unas dos horas y veinte minutos en coche, y es una zona donde se encuentra una espectacular reserva natural protegida. Frailecillos, gaviotas y otras aves boreales sobrevuelan esta zona y se reproducen en cierta época del año. ¡Un verdadero paraíso para los fotógrafos de aves y paisajes! 

Amanecer arcos de piedra Dyrhólaey

Amaneciendo en los arcos de piedra de Dyrhólaey en la playa de Reynisfjöru

Los famosos arcos de piedra, si te fijas hay uno grande y otro muy pequeño, se elevan a 120 metros de altura y, desde allí, se pueden divisar playas cercanas y, por supuesto, el océano Atlántico de un lado, mientras que por el otro tenemos las tierras altas con el casquete del glaciar de Myrdalsjökull

¿Preparad@ para enamorarte de este lugar islandés?

El Faro de Dyrhólaey

Nada más llegar a este lugar te llamará la atención el faro de 13 metros de altura que está en el acantilado. Es una torre cuadrada de hormigón de color blanco con una línea roja, al igual que su faro. Y te preguntarás, ¿para qué sirve? ¿está habitado? ¿se puede visitar? ¡Te lo contamos! 

Faro acantilado de Dyrhólaey

Faro en Dyrhólaey

Se construyó a principios del siglo XX y, aunque ya no está habitado, se ha transformado en un alojamiento. ¡Como lo lees! Se puede alquilar por grupos de hasta cinco personas. Desde allí, mirando hacia el este divisarás una playa de arena negra elegida por el American Journal como una de las más bonitas del mundo. ¡Es la playa de Reynisfjara! De origen volcánico, tiene unas rocas con una forma muy curiosa ya que son columnas de basalto negro que forman parte del acantilado y las olas no paran de bañar la arena negra. 

Por cierto, los arcos que hacen tan especial a Dyrhólaey se crearon por la erosión marina de forma natural.

La reserva de los frailecillos

En Dyrhólaey habitan diversas aves entre las que podemos encontrar los famosos frailecillos. ¿Los conoces? Estos animales se reproducen entre mayo y junio en esta zona de Islandia. Durante esa época, la entrada a la reserva natural está prohibida para permitir la nidificación de estas aves. En concreto, la carretera de acceso se corta entre el 1 de mayo y el 25 de junio, tras ese periodo, vuelve a abrir sus puertas para que durante julio y agosto, antes de la marcha de los frailecillos, puedas conocerles. ¿Qué te parece? 

Frailecillos en Islandia

Frailecillos en Dyrhólaey

Además, en la zona de Dyrhólaey habita una de las colonias de frailecillos más importantes de Islandia. Estas pequeñas aves son un símbolo del país y vuelan sobre esta parte con otras aves como alcas, charranes árticos y más especies que se decantan por esta zona de Islandia para criar y reproducirse. 

Estas aves marinas pueden observarse en muchos lugares del país, pero en el sur se encuentran en los mayores acantilados. ¿Quieres capturar ese momento? Será uno de los mejores recuerdos y las fotos aparecerán una inmensa variedad de especies que han escogido esta zona de Islandia para vivir, sobre todo los frailecillos, haciendo de la zona de Dyrhólaey donde hay más frailecillos que en otros lugares del mundo. ¡Todo un récord!  

Detalles frailecillos Islandia

Frailecillo en Dyrhólaey de cerca

Si hablas con los islandeses, te dirán que prepares tu cámara y te armes de paciencia y mucho cuidado para que puedas capturar frailecillos en los acantilados del sur de Islandia. Pero, ¿por qué con cuidado? Como ya hemos mencionado, estas aves escogen acantilados para tener a sus crías y muchas veces, con la emoción de hacer la mejor foto o el selfie más original, no te fijas en el final del promontorio. 

Conocidos también como puffins, su nombre en inglés, o lundi, en islandés, el acantilado de Dyrhólaey es uno de los mejores lugares de Islandia para ver frailecillos. La primera vez que los veas, pensarás que son como pequeños pingüinos por su color y, sobre todo, por su sonrisa. Además, ¡recorren miles de kilómetros y pasan el invierno en las aguas del Ártico! En esa época del año, viven mar adentro y pueden dar alrededor de 400 aleteos por minuto para poder volar. 

¿Qué te ha parecido esta zona de Islandia? ¡Pon rumbo a Dyrhólaey!