LA GUÍA DEFINITIVA PARA TU VIAJE A ISLANDIA

Disfruta de la isla de hielo y fuego, donde las leyendas están vivas y discurren entre el verde musgo que crece sobre las coladas de lava petrificadas. Escucha el crujir del hielo milenario en los azules glaciares, y sumérgete en las historias de los primeros pobladores de la isla. Averigua todo lo que quieras en esta sección.

HISTORIA Y CULTURA

La Era Vikinga

Se denomina Era Vikinga a la época comprendida entre los siglos IX y XII. Al comienzo de esta época, Noruega no estaba unificada, sino que constaba de muchos pequeños territorios, cada uno de los cuáles tenía su propio rey. En el año 872, el caudillo vikingo Harald Hårfagre (el de la hermosa cabellera) unificó Noruega y se convirtió en su primer soberano. Muchos vikingos viajaron hasta otros países. Algunos de ellos se dedicaban a la compraventa de mercancías, mientras que otros eran guerreros que practicaban el pillaje y cometían matanzas. En nuestros días, cuando hablamos de los vikingos, pensamos casi siempre en los guerreros. El Cristianismo fue instaurado en Noruega en el siglo XI. La nueva religión sustituyó al antiguo culto de los dioses nórdicos.

La unión entre Dinamarca y Noruega

Durante el siglo XIV, la influencia de Dinamca sobre Noruega no hizo sino aumentar y, en 1397, Noruega entró en la unión formal con Dinamarca y Suecia. La unión tenía un mismo rey. Suecia se fue retirando gradualmente de la unión, en la que permanecieron Dinamarca y Noruega hasta 1814. La política se dirigía desde Dinamarca. Copenhague era el centro cultural de la unión y los noruegos leían y escribían en danés. El campesinado noruego pagaba impuestos al Rey, cuya corte estaba en Copenhague.

Disolución de la unión con Dinamarca y nueva unión

El año de 1814 es importante en la historia noruega. El 17 de mayo de dicho año obtuvo Noruega una constitución propia. A principios del siglo XIX tuvieron lugar varias guerras en Europa. Entre ellas, la Gran Guerra Francesa, en la que Inglaterra combatía por un lado y Francia por el otro. Dinamarca y Noruega apoyaban a Francia y cuando ésta fue derrotada, el rey danés tuvo que cederle Noruega a Suecia, que había luchado del lado inglés. La unión entre Dinamarca y Noruega fue disuelta en 1814. Al disolverse la unión había bastantes noruegos que deseaban la independencia del país, y algunos hombres poderosos convocaron una asamblea en Eidsvoll, localidad de la provincia de Akershus. Entre otras cosas, querían redactar la constitución de la Noruega independiente. Sin embargo, Noruega fue obligada a entrar en una unión con Suecia que, en noviembre de 1814, pasó a ser un hecho. La unión con Suecia no era tan sólida como la anterior, con Dinamarca. Noruega conservó su propia constitución con muy pocas enmiendas, además de ejercer la autonomía en asuntos internos. La política exterior era dirigida desde Suecia y el Rey sueco, soberano de ambos países.

DESCUBRE

Descubre las calles de la capital islandesa, Reykjavík. Asómbrate visitando los lodos hirvientes y los acantilados de roca basáltica, las tierras del interior y las islas Vestmann. ¡Déjate impresionar por los paisajes y las leyendas islandesas!

AGUAS TERMALES

Cuando las aguas subterráneas tienen una temperatura 5º C mayor que la temperatura superficial, afloran a la superficie en lo que se denominan aguas termales (hot springs). Al proceder del interior de la Tierra poseen una gran variedad de minerales que son muy apreciados para tratamientos de hidroterapia, y pueden ser muy variadas en extensión y temperaturas.

En Islandia el uso de las aguas termales va desde su aplicación en la calefacción y abastecimiento de agua caliente de las viviendas (con su característico olor a azufre), la generación de energía en centrales geotérmicas, o su uso lúdico en forma de spas y/o piscinas que funcionan con aguas termales directamente. Forman parte cotidiana de la vida de los islandeses de tal manera que no es extraño tener encuentros con amigos o incluso a nivel profesional en alguno de estos espacios. El spa más famoso de Islandia es el Blue Lagoon, cerca del aeropuerto de Keflavik, a 40 minutos aproximadamente de Reykjavik. Igualmente existen numerosos puntos a lo largo de la isla, donde se pueden encontrar aguas termales en forma de pozas o pequeñas lagunas, como por ejemplo el área de acampada del Landmannalaugar.

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FAUNA Y FLORA

Islandia se caracteriza por la diversidad y belleza de sus paisajes, cubriendo en un territorio relativamente pequeño multitud de ecosistemas distintos. Podemos así pasar en un mismo día de montañas nevadas y glaciares, a territorios desérticos, hermosas cataratas, amplios campos de lava cubierta de musgo, bosques alpinos o playas de arena negra volcánica.

La abundancia de fauna en un estado de vida salvaje, refleja la juventud del país. La isla presenta pocas especies de insectos y mamíferos si se compara con otros lugares del mundo. Previamente a la llegada de los primeros colonos, el único mamífero terrestre existente en la isla era el zorro polar. Estos colonos trajeron consigo otras especies de mamíferos domésticos como el caballo, reno, oveja o cabra.

Hoy en día Islandia es una de las mecas mundiales en cuanto a observación de aves se refiere. De hecho, aún continúan llegando nuevas especies de aves a la isla, produciéndose a menudo nuevos descubrimientos.

En la isla no existen anfibios ni reptiles, no existiendo además ningún tipo de animal peligroso

Animales como la ballena, el caballo islandés, y el frailecillo u otras aves, son las asociaciones más inmediatas cuando de fauna de Islandia se trata.

El caballo islandés tiene la particularidad de ser el único en el mundo capaz de ejecutar cinco pasos distintos. Se cree que fueron introducidos por los vikingos, desde Escandinavia y Europa. Al estar aislados desde su introducción en la isla, la raza fue perfeccionándose, adaptándose mejor a unas condiciones climáticas más duras. En la actualidad, el gobierno islandés no permite la entrada de otros equinos al país, para preservar la pureza de la raza. Si un caballo islandés sale de la isla, no podrá volver.

El frailecillo (Fratercula arctica), es un ave de porte pequeño que destaca por su pico de vivos colores. Anidan en acantilados desde donde poder alzar el vuelo (serían incapaces de hacerlo desde una superficie plana), o lanzarse al mar para pescar. Dada la cercanía y fácil acceso a los acantilados, Islandia seguramente es el mejor sitio del mundo para la observación de los frailecillos. Solo es posible observarlos a primera y última hora del día, ya que el resto del día lo dedican a la pesca.

En la zona del lago Myvatn, al noreste de la isla, se encuentran gran variedad de aves, siendo un lugar excepcional para su observación.

Islandia es, sin lugar a dudas, el mejor lugar de Europa para el avistamiento de ballenas. Desde distintos puntos de la isla, y entre los meses de mayo a septiembre, pueden realizarse excursiones a bordo de barcos, para intentar avistar a este mamífero gigante y maravilloso. Los puertos de Husavik (en el norte de la isla) y Reykjavik, son los que cuentan con mayor número de ofertas para estas excursiones, siendo las especies más comunes el rorcual, ballena jorobada, delfines de pico blanco, marsopa, ballena fin y ocasionalmente, la colosal ballena azul. Si bien la caza comercial de ballenas (ballena de aleta y ballena minke) está permitida desde 2006, los controles sobre las capturas son estrictos.

Las aguas islandesas son ricas en recursos pesqueros. No es extraño que más de la mitad de las exportaciones del país sean productos pesqueros, siendo así una de las economías más importantes del país. Los ríos islandeses rebosan de salmones (junio-octubre) y truchas (abril-octubre), por lo que la pesca realizada por particulares resulta así una actividad muy recomendable. Existen diferentes opciones para obtener permisos para la pesca en estos ríos, desde la compra de licencias diarias para una sola caña (que puede ser compartida generalmente por dos pescadores a un precio más razonable), hasta el alquiler por varios días o semanas de un tramo entero de río con todas las cañas que pueden pescar en él.

FLORA

Cuando en el siglo IX se producen los primeros asentamientos humanos, estos tuvieron un profundo efecto sobre un ecosistema aislado hasta entonces. La isla estuvo cubierta de árboles tanto en las costas como en las montañas, pero debido a la necesidad de material para la construcción y combustible por parte de los humanos, los bosques fueron esquilmados hasta su desaparición. Esta deforestación, unida al hecho de poseer un clima desfavorable, a la actividad volcánica, y al acceso indiscriminado del ganado al pastoreo, provocó la erosión del 75% de los terrenos, reduciendo la posibilidad de una regeneración natural. En el año 1974 se acordó una resolución por la cual se asigna un importante suma para la recuperación de la flora perdida, y detención de la erosión. Si bien con la plantación de nuevos árboles se han recuperado amplias zonas de bosques, no pueden compararse con la situación previa a la llegada de los primeros habitantes. Hoy en día las áreas boscosas más significativas son las de Hallormsstaður en la costa este y la de Vaglaskógur al norte.

Desde el punto de vista de la Fitogeografía (estudio de la vegetación), Islandia forma parte de la provincia ártica de la región circumboreal, teniendo carácter norte europeo o escandinavo, e incluye numerosas especies autóctonas. Dado que el clima no es realmente ártico, sino subpolar oceánico, no existen muchas especies del ártico o especies alpinas. Existen una gran cantidad de variedades de hierbas y musgos que tienden a progresar mucho mejor en Islandia que en otras regiones similares del norte de Europa.

El 75% de la isla carece de una capa continua de vegetación, debido a los motivos anteriormente mencionados. Los arbustos de crecimiento lento como el brezo, murtilla (Empetrum), gayuba, el sauce enano y el abedul enano, son las especies más comunes de vegetación. El abedul del norte (Betula pubescens) es el árbol más numeroso, que junto con otros árboles de menor porte como el álamo temblón (Populus tremula), el capudre (Sorbus aucuparia), el enebro (Juniperus communis) y otros, cubrieron la isla anteriormente. Una de las características más sobresaliente del paisaje islandés, especialmente en el suroeste de la isla, es la existencia de extensos campos de lava cubiertos de musgos verdes y líquenes.

VOLCANES

Islandia se sitúa en el tercio septentrional de la dorsal atlántica la cual disecciona a la isla en un eje noreste-suroeste en el borde de las placas continentales eurasiática y americana. Buena parte de la isla aparece como resultado de la presión entre ambas placas hace unos 16 millones de años, lo que la convierte en una de las masas terrestres más jóvenes de la Tierra, desde el punto de vista geológico. No obstante, en los fiordos de la parte occidental existen restos de una antigua masa emergida hace 50 millones de años, que formaba parte de la meseta de Thule, sin duda un puente de tierra entre Europa y Groenlandia que desapareció bajo las aguas del Atlántico.

Sin embargo, la mayor parte de la isla tiene una formación aún más reciente, ya que su situación sobre la dorsal provoca que los seísmos y erupciones se hayan manifestado continuamente, estimándose que la tercera parte de todas las coladas volcánicas terrestres del último milenio han tenido lugar en la isla. Entre noviembre de 1963 y junio de 1967 tuvo lugar la aparición de unanueva isla, Surtsey, a 33 km al sur-suroeste de la isla, que se va formando por sucesivas erupciones, hasta tener unos 130 metros de altitud máxima.

El curso de la evolución climatológica de la tierra también ha tenido repercusión en el paisaje geológico de la isla. Durante la última glaciación, la más fría de todas y que terminó hace sólo 10.000 años, Islandia estuvo cubierta por un manto de hielo (tal como hoy lo está Groenlandia) que superaba el kilómetro de espesor en su zona central. La actual geomorfología de la isla, modificada sólo en parte por los cursos de agua y por la actividad de volcanes y glaciares posteriores, es mayormente debida a esa gran masa de hielo desaparecida.

GASTRONOMÍA

La cocina tradicional islandesa se fundamenta en la necesidad de preservar la carne de cordero y el pescado (ingredientes principales de su alimentación) el máximo tiempo posible, por lo que ahumados, salazones, secados, adobos, marinados e incluso los productos fermentados son la base de su gastronomía. Esta ha mejorado significativamente para el paladar occidental desde principios de los 80, cuando la cerveza era ilegal y las sopas en lata completaban una dieta basada en dosis diarias de cordero o pescado. Hoy día la oferta es muy variada e interesante, y se combinan las técnicas tradicionales con variantes más aptas para todos los estómagos.

No obstante, los islandeses están muy orgullosos de su gastronomía tradicional, que puede resultar algo fuerte para los no habituados, y celebran entre los meses de enero y febrero una fiesta llamada ”Þorrablót”, en la que se festeja cocinando y degustando el “Þorramatur” compuesto de varios platos como “Svið” (cabeza de cordero cocida), el “Harðfiskur” (pescado seco), “Súrmatur”(un plato de carne), “Rófustappa”(puré de nabo), “Lifrarpylsa” (embutido de hígado de oveja), “Síld” (pescado marinado), y “Rúgbrauð” (un tipo de pan). De entre la gastronomía más tradicional, cabe destacar por su particularidad, el “Hákarl”, carne de tiburón fermentada de fuerte sabor, que suele permanecer enterrada hasta seis meses y posteriormente se deja secar al aire, antes de ser consumida en finas rebanadas. Otro plato característico es el “hrútspungur”, especie de pastel de carne, realizado con testículos de cordero macerados en suero, o el “hangikjot”, cordero colgado y ahumado durante dos días, que se sirve generalmente con un acompañamiento de puré de patatas y guisantes, y que es característico de la Navidad. En cualquier caso, estos platos no constituyen parte de la dieta habitual islandesa.

Hoy, con otras técnicas de conservación y distribución, se trata en general de una cocina de excelentes productos frescos, donde la carne y el pescado siguen siendo sus ingredientes principales. El pescado y otros productos del mar llegan frescos de las aguas de alrededor de la isla, constituyéndose además en una de las principales industrias exportadoras del país. Tanto el salmón, como el bacalao, la trucha, el tiburón o el arenque -solo por nombrar algunos- se encuentran muy presentes en la gastronomía islandesa, donde destacan platos como el fletán seco (Harðfiskur); el salmón ahumado; el “gravlax” o salmón marinado con sal, azúcar y mucho eneldo; el eglefino (de la familia del bacalao, y que ahumado recibe el nombre de “haddock”, muy apreciado por los islandeses); las albóndigas de pescado llamadas “fiskibollur”, o el cocido en migas “Steiktur fiskur í raspi”. En cualquier caso la variedad de especies, formas de preparación y calidad de estos productos es muy alta.

La carne es fundamentalmente de cordero, que durante el verano pasta libremente por los prados. Este hecho junto con la prohibición del uso de hormonas para la alimentación del ganado, hace que la carne sea de una calidad exquisita. Suele prepararse ahumada, asada como el “Sunnudags-lambasteik”, o en patés, si bien existen otras muchas variantes. También es posible degustar carne de caza durante los meses en que está permitida, entre primavera y verano, destacando la carne de reno.

Otra de las particularidades de la gastronomía islandesa es la posibilidad de degustar especies no habituales fuera de Islandia, como la ballena (con un aspecto y textura similar a la ternera, y que cumple con estrictas cuotas de captura), el frailecillo o la carne de foca, especies habituales en las aguas islandesas y por lo tanto en su gastronomía, aunque no están exentas de cierta controversia.

Por supuesto, en las principales ciudades, como Reykjavik o Akureyri, es perfectamente posible encontrar toda la variedad de comida internacional que conocemos en nuestras ciudades. Una manera de comer rápida, barata y fácil de encontrar en todas partes es el “pylsa”, el conocido perrito caliente, a la islandesa. En cualquier caso, la manera más económica de comer es realizar la compra en los numerosos y bien abastecidos supermercados del país, y cocinar uno mismo.

De entre las bebidas no alcohólicas cabe destacaruna especie de yogur bajo en grasa denominado “skyr”, altamente nutritivo y con gran variedad de sabores, que también suele ser acompañamiento de platos como el arenque o las sopas de pescado.

La venta de alcohol en Islandia está muy limitada, sometida a un estricto control por parte del gobierno y fuertemente gravada por impuestos, por lo que resulta bastante cara. Sólo es posible adquirirlo (salvo cervezas de baja graduación) en tiendas estatales especializadas denominadas “Vinbuð” (y por supuesto en bares y restaurantes), dentro de un horario concreto que no incluye los fines de semana (lunes a jueves de 11-18, viernes de 11-19 y sábados de 11-14). Es recomendable comprarlo en el Duty-free del aeropuerto, ya que resultará significativamente más asequible, si bien no se puede exceder de 1L de alcohol de alta graduación y 6 L de cerveza, o 1L de vino y 6L de cerveza. Cabe recordar aquí, que la tasa máxima de alcoholemia admitida en conductores es de 0,0 mg/l, y está fuertemente penado.

La bebida alcohólica nacional es el “Brennivin” o “muerte negra”, aguardiente elaborado a partir de pulpa de patata destilada, aromatizado con semilla de alcaravea, reconocible por su característica etiqueta negra. También cervezas nacionales como la Viking, Egil Gulls o Thule tienen cierta merecida fama.

AURORAS BOREALES

La aurora polar es un fenómeno energético producido en la ionosfera que se observa en forma de luz. Ocurre principalmente en las áreas polares de la tierra, debido a la interacción de los vientos solares con el campo magnético de la misma. En el hemisferio norte se denomina aurora boreal y en el sur aurora austral.

Debido a la actividad que se produce en el interior del sol, este desprende partículas altamente energéticas y que además poseen carga eléctrica. Cuando una nube de estos iones, denominada “plasma”, es eyectada por el sol tarda aproximadamente dos días en llegar a la tierra. Esta corriente de plasma procedente del sol se denomina “viento solar”. Cuando el viento solar es desviado por el campo magnético que protege la tierra, algunas partículas quedan atrapadas en él y son conducidas a lo largo de las líneas del campo hacia los polos. La colisión de estas partículas con los átomos y moléculas presentes en la atmósfera lleva a estos a estados excitados de energía, que al cabo de un tiempo infinitesimal vuelven a su estado original y devuelven la energía acumulada en forma de luz. Las auroras se producen en la ionosfera (a 60-100 km de la superficie de la tierra), donde la atmósfera comienza a ser lo suficientemente densa como para que las colisiones sean significativas, y los átomos y moléculas tienen su nivel de energía más bajo.

El viento solar produce más de 100 000 megavatioscuando se genera una aurora, motivo por el cual puede llegar a causar interferencias con las líneas eléctricas, emisiones radiofónicas y televisivas, y comunicaciones vía satélite.

Los diferentes colores de las auroras dependen de la partícula que ha sido excitada y del nivel de energía alcanzado. El oxígeno produce los colores primarios de las auroras, verde y amarillo, que son los más frecuentes, o rojo. El nitrógeno es responsable de las luces azuladas, mientras que el helio produce luces rojas/púrpura en los bordes más bajos de las auroras.

El movimiento y la vibración de las auroras se deben a la variación de la interacción entre el viento solar, que no es constante, y el campo magnético terrestre.

Al tratarse de un fenómeno luminoso muy sutil es necesario que exista oscuridad, por lo que los mejores meses para apreciarla son los comprendidos entre octubre y marzo, aunque puede ampliarse esta franja si las temperaturas son lo suficientemente bajas. Los mejores meses son enero y febrero, pues las temperaturas son más bajas y las horas de oscuridad mayores.

Las áreas en las que con mayor frecuencia pueden observarse las auroras se corresponden con dos anillos deformados con centro en los polos magnéticos (que no se corresponden con los polos geográficos). En el hemisferio norte esta franja transcurre por Alaska, norte de Canadá, sur de Groenlandia, Islandia, norte de Noruega y Rusia. En estas áreas la frecuencia de las auroras es aproximadamente de 240 noches al año.

Si bien el conocimiento del Sol es limitado y se basa en datos estadísticos, sabemos que presenta ciclos de actividad que van de 9 a 13 años, con valles y picos de actividad. Durante el año 2008 se produjo un mínimo solar inusualmente bajo en el ciclo, remontando hasta alcanzar su máximo durante 2014. Un máximo histórico en los registros de actividad solar se produjo 1859 con una tormenta solar conocida como el “evento Carrington”, que electrificó cables de transmisión, provocó incendios en oficinas de telégrafos y produjo auroras boreales extraordinariamente brillantes. En 2005 se produjo una tormenta solar inusual en un periodo de mínimos que provocó auroras boreales que pudieron observarse en Arizona.

Por lo general, la aurora suele comenzar con la aparición en el cielo del norte de un arco de luz (similar a una nube alargada), en dirección este-oeste, alrededor de la media noche. Este arco suele mantenerse estacionario durante un periodo de tiempo más o menos largo, y llega a desaparecer sin producirse ningún otro efecto. Si la actividad se incrementa, el fenómeno entra en la fase de arco activo. El borde inferior se hace más fino y se desplaza hacia el sur. A la vez, el arco se descompone en haces de rayos paralelos que se extienden hacia arriba. Si el fenómeno continúa ganando intensidad comienza la tercera fase, la corona aural. Este es el momento más espectacular, cuando la aurora comienza a moverse a modo de cortina, produciendo formas circulares, semejantes a una corona, hacia la que convergen los haces de luz. En ocasiones la cortina se funde y se transforma en un abanico de luz que cubre el cielo o inicia rápidas pulsaciones que emiten rayos de luz en cascada.

Todos los pueblos que habitan las zonas donde se produce el fenómeno (escandinavos, inuits, tribus siberianas, lapones, mongoles, indios americanos, etc.) poseen creencias que forman parte de su folklore y mitología relacionadas con el origen de las auroras o Luces del Norte.

  • El nombre finés revontulet está asociado con el zorro ártico. Según un cuento popular, un zorro al correr en el lejano norte levantaba la nieve con sus patas; esta nieve venteada se elevaba hacia el cielo y ocasionaba las Luces del Norte.
  • Otras leyendas finesas y estonias incluyen en sus explicaciones sobre el origen de las auroras al chorro de agua emitido por las ballenas.
  • Numerosas explicaciones sostienen que el origen de las Luces del Norte hay que buscarlo en la luz reflejada por los icebergs, los arenques del océano ártico, los géiseres de Islandia o el volcán Heckla.
  • En algunas partes de Laponia la gente considera que las Luces del Norte son el equivalente invernal de las tormentas con truenos del verano, pensando a menudo en la aurora boreal como un augurio de presagios bélicos.
  • Los inuit de la zona de la bahía de Hudson creían que los espíritus que habían padecido una muerte violenta eran guiados por las antorchas que sostenían los cuervos en sus picos. Este camino iluminado que guiaba el paso de los difuntos es lo que formaría las Luces del Norte.
  • Los inuit de la costa oeste de Groenlandia creían que las almas de los muertos o penetraban en la tierra o se sumergían en el océano o ascendían al cielo. A aquellas almas que se decidían por el camino celestial se las podía contemplar por la noche jugando al fútbol con el cráneo de una morsa. La palabra inuit aksarnirq se puede traducir como “jugador de pelota”. Algunos habitantes de Groenlandia afirman que la aurora produce sonidos causados por el paso de las almas sobre montoncitos de nieve helada.
  • Los esquimales de las partes más septentrionales de Canadá creían que las Luces del Norte eran creadas por espíritus, los cuales, envueltos en luz mística, se divertían al ocultarse el sol; de hecho, a la aurora boreal moviéndose rápidamente se la conoce como la “danza de la muerte”.
  • En el folklore de los inuit del este de Groenlandia las auroras son las almas de los bebés recién nacidos que han sido asesinados o que han nacido muertos. Las Luces del Norte pueden ser llamadas alugsukat, que significa “nacimiento secreto”. Muchos esquimales creían ser capaces de oír el sonido de las auroras. Para ello imitaban el sonido silbando, de manera que podían hacer que la aurora se acercara para susurrarle mensajes que serían enviados a los muertos.

Por lo general, a los inuit no les asustaban las auroras, pero llevaban un cuchillo por si acaso.

Los indios amrimen fox tenían miedo de las Luces del Norte porque creían que eran las almas de los enemigos que habían matado.

Los indios mandan veían las auroras como fuegos en los que los grandes chamanes y soldados de las tierras del norte cocinaban a sus enemigos muertos en enormes calderas.

Los indios manomini sostenían que el origen de las Luces del Norte había que buscarlo en la actividad de un gigante bondadoso que acostumbraba a pescar en el mar del Norte usando fuego para alumbrarse.

En Escandinavia, los vikingos disponían de una rica colección de leyendas, algunas asociadas con la hermosa diosa Freja. La diosa, que cabalgaba a caballo, era vista por los mortales como el resplandor de las Luces del Norte.

Observar y fotografiar una aurora boreal resulta una tarea complicada, ya que hay que tener en cuenta que se está a merced de las condiciones naturales. La noche puede ser nubosa, la luna estar llena o la actividad solar ser inexistente. La contaminación lumínica de la ciudad también es un factor que hay que considerar. La luz de la aurora es más débil que la de las estrellas, así que si no hay estrellas visibles es difícil que se puedan ver auroras.

Dado el elevado tiempo de exposición que se requiere para captar la luz de las auroras, es necesario el uso de cámaras fotográficas con selección de apertura y tiempo de exposición, así como recomendable el uso de trípodes. Con la actual oferta de cámaras digitales resulta bastante sencillo obtener buenos resultados, si bien siempre es más probable obtenerlo con mejores equipos. Es recomendable la configuración de una sensibilidad de hasta 400 ISO, ya que a partir de ese valor las fotografías suelen presentar mucho ruido. Es más recomendable usar valores bajos de ISO y valores altos de exposición (de 10 a 30 s).

TRANSPORTE

Al tratarse de una isla, sólo es posible llegar a Islandia por medio del barco o el avión. El mayor aeropuerto del país es el aeropuerto internacional Reykjavik Keflavik (KEF), al suroeste de la isla, a 45 km aproximadamente de la capital. Desde España existen vuelos directos con compañías aéreas locales como Icelandair y WOW Air mientras que los vuelos nacionales están operados por Air Iceland. Además, Air Iceland realiza vuelos regulares entre Islandia y Groenlandia o las Islas Feroe. En apenas 2 horas se estará sobrevolando el impresionante islandis groenlandés. Puedes reservar a través de nuestra web, vuelos con cualquier compañia aérea de las mencionadas poniendote en contacto con nosotros o en la seccion de vuelos.

Desde el aeropuerto doméstico de Reykjavik la compañía aérea ofrece vuelos a Akureyri, Bíldadur, Egilsstaðir, Gjögur, Ísafjöður, Sauðárkrókur, Westman Islands o Höfn. Desde Akureyri se puede volar a Grímsey, Vopnafjöður o Þórshöfn.

También es posible llegar a la isla mediante ferry desde puertos de Dinamarca, Noruega, las Islas Feroe o las Shetland.

La movilidad en Islandia viene definida por la dureza del terreno, su baja densidad de población y la dispersión de la misma, haciendo que el principal medio de transporte sea al automóvil, aunque existen líneas regulares de autobuses que funcionan muy bien, especialmente en las regiones de Reykjavik y Akureyri. En la capital opera la empresa Strætó bs mientras que es Straæisvagnar Akureyrar la encargada de hacerlo en el área de Akureyri.

De los aproximadamente 13.000 km que componen la red de carreteras de Islandia, tan solo 5.000 km están pavimentados. La administración encargada de la construcción y mantenimiento de las carreteras es Vegagerðin, siendo además propietaria de las mismas. Desde 1980 se ha expandido considerablemente la red de carreteras y de infraestructuras de transporte, especialmente en el sur-oeste de la isla, donde se sitúa la capital, Reykjavik, dado que en esa área se concentra cerca del 70% de la población del país.

En ocasiones el avión puede resultar la manera más rápida y sencilla de llegar al destino (en 2010 se contaban un total de 99 aeropuertos en Islandia), ya que no existen vías ferroviarias. El aeropuerto más frecuentado y con más destinos es el de Reykjavik.

Otras islas menores de Islandia como Vestmannaeyjar, Hrisey (ubicada en medio del fiordo Eyjafjödur, al norte) o Grimsey son accesibles también mediante ferry. Grimsey está aproximadamente a 40 km al norte del país y por ella pasa el círculo polar ártico, siendo el único punto de Islandia al norte de los 66º33’ N. Los ferris operan con regularidad, y curiosamente están considerados parte de las infraestructuras de carreteras del país, por lo que es la empresa Vegagerðin la encargada de su gestión.

Si bien una meteorología poco estable y un terreno difícil pueden parecer desaconsejarlo, viajar en bicicleta es una manera especialmente emocionante de entrar en contacto con la naturaleza islandesa, disfrutando de la belleza y sensibilidad del entorno a otro ritmo. Eso sí, hay que estar preparado física y mentalmente para enfrentarse a los vientos, la posible lluvia y las carreteras de grava, y no olvidar nunca llevar el material adecuado.