LA GUÍA DEFINITIVA PARA TU VIAJE A GROENLANDIA

Disfruta de una isla rodeada de icebergs, de ballenas y de paisajes totalmente salvajes y prístinos, donde leyendas y realidad se funden para crear un país único, casi parado en el tiempo.

HISTORIA Y CULTURA

Groenlandia ha estado habitada desde el 2.000 a.C. aproximadamente, cuando las primeras tribus de inuits llegan por el norte procendentes del Ártico canadiense.

Oficialmente fue descubierta por el vikingo Erik el Rojo hacia el 982 d.C., cuando obligado a un exilio de tres años por unos crímenes cometidos, decide, como ya hiciera su padre por idéntico motivo al huir de Noruega a Islandia, emprender la ruta hacia el oeste desde Islandia, ya que los marinos islandeses tenían conocimiento de la existencia de la isla ya desde la Edad Media.

Erik (llamado Eiríkur Þorvaldsson, pero apodado el Rojo por el color de su pelo y barba, así como por su temperamento), explora la costa suroriental groenlandesa durante los tres años de su exilio, descubriendo toda una zona de fiordos libres de hielo y con abundante pasto para el ganado. De este modo, una vez acabado su exilio, vuelve a Islandia y convence a unos 500 islandeses a acompañarle en la colonización de los nuevos territorios a los que denominó Green Land, Tierra Verde, con el propósito de inspirar la imaginación de los nuevos colonos, si bien además es más que probable que en aquella época los territorios visitados por Erik fuera efectivamente una Tierra Verde.

Así el año 986 se embarcan en 25 navíos que parten desde Islandia cargados de colonos, materiales de construcción, ganado, semillas necesarios para la colonización. Debido a una serie de desgracias, sólo 14 naves consiguen llegar a Groenlandia. El punto de desembarco es Brattahlíð (Brattahlid, “ladera inclinada”, hoy en día Qassiarsuk) situada al fondo del hoy denominado Eiriksfjord. Una parte del grupo continúa costeando hacia el oeste, dando nombre a todos los fiordos a su paso según los miembros del grupo, y formando un segundo asentamiento en la actual Nuuk, el Asentamiento Occidental. En dos sagas islandesas, “Saga de Erik el Rojo” y “Sagas de los Groenlandeses” se recogen los acontecimientos ocurridos a los vikingos durante la colonización de la isla.

Durante la primera parte de su estancia los vikingos se beneficiaron de una época con un clima especialmente cálido, lo que contribuyó a su expansión (llegaron a ser 5.000) y a la buena marcha de la agricultura y la ganadería. Anualmente llegaban a la isla uno o dos barcos procedentes de Noruega o Islandia, con las que mantenían relaciones comerciales bastante beneficiosas, ya que en Europa eran muy apreciados los colmillos de morsa, las pieles de oso polar o el cuerno de narval, y a cambio de los cuales obtenían materiales de construcción y artículos de difícil acceso en la isla como el vino.

Hacia el año 1.000 d.C, en un viaje a Noruega del hijo de Erik, Leif Eriksson, el rey le encarga llevar la religión cristiana a Groenlandia, convirtiendo a su regreso a su madre entre otros. Thjodhilde exige a su marido Erik la construcción de una iglesia para sus ritos pero este, que aún permanece fiel a sus dioses nórdicos, se niega. Ella le presiona mediante la abstinencia sexual en tanto no construya la iglesia, a lo que Erik finalmente cede y construye la primera iglesia de la cristiandad de américa en Bratthalid, de la que hoy aún pueden verse los cimientos, así como una reconstrucción realizada con motivo del milenario del descubrimiento de américa por los vikingos.

Según las sagas, Bjarni Herjólfsson un mercader islandés que hacía la ruta comercial entre las islas de Islandia y Groenlandia, perdió su rumbo en una ocasión, llegando a observar un territorio más al oeste de las costas groenlandesas. Éste cuenta su viaje a Leif Eriksson, quien decide explorar las costas con más detalle en el año 1.000. Si bien Erik el Rojo iba a acompañar a su hijo, una caída del caballo al ir a embarcar le impidió formar parte del descubrimiento de las tierras americanas. Leif Eriksson pisa por primera vez tierra americana, dando nombre a las áreas descubiertas: Helluland (“Tierra de las piedras planas”, Baffin Island), Markland (“Tierra de los bosques”, Península del Labrador) y Vinland (“Tierra de las uvas”, Terranova o Quebec según las fuentes) donde establece el asentamiento de Leifbundir. Este asentamiento no duró mucho tiempo debido a las continuas disputas por los favores de las pocas mujeres del asentamiento y por los enfrentamientos con tribus locales. Tras el abandono del asentamiento se continúan haciendo rutas a Markland para el abastecimiento de madera para los asentamientos de Groenlandia. El último viaje se realiza entorno al siglo XIV.

historia
En el año 1261, los groenlandeses aceptan formar parte de la corona de Noruega, manteniendo sus propias leyes. En 1380 el reino de Noruega se une al de Dinamarca, con lo que Groenlandia pasa a formar parte de él.

A principios del siglo XII los entonces líderes de la comunidad buscan conseguir un mayor apoyo para la isla por parte del gobierno a través de la implantación de un arzobispado en la misma. La Diócesis de Gardar (hoy Igaliku), con sede en la granja que le da nombre, se crea con el arzobispo Arnald como figura representativa, progresando rápidamente, con la construcción de un monasterio, un convento de monjas, una catedral y un total de cinco iglesias, aumentando su poder paulatinamente, hasta que a mediados del siglo XIV posee dos tercios de los mejores pastos de la isla.

El abandono de los asentamientos se estima entorno al año 1.500. Diversas causas llevan a una paulatina disminución de la población, y a un futuro incierto lo que anima a muchos jóvenes a emigrar. Entre otras, todas ellas no concluyentes, estarían:

El declive de Groenlandia tras formar parte de la corona de Noruega, que se olvida de la isla más preocupada en los problemas existentes en Europa.
La sobrexplotación de unas tierras que no consiguen dar más frutos tras 500 años de productividad.
La pequeña edad del hielo acaecida en el planeta entorno del siglo XIV, y que pudo rebajar la duración del verano tanto que no se pudiera producir suficiente alimento para afrontar el invierno.
La convivencia con los inuits, skraelings como los llamaban los vikingos, pudo llegar a ser complicada en épocas de escasez. Durante los siglos habían tenido un cierto contacto comercial no exento de luchas, si bien no existen evidencias que señalen grandes masacres entre ambos grupos o invasiones de las granjas vikingas por parte de los inuits.
historia
Con el creciente interés de Europa a finales del siglo XVII en la explotación de los ricos bancos de pesca del atlántico norte, y del comienzo de la caza de la ballena y la comercialización de su grasa, el aceite y las barbas, el reino de Dinamarca hace valer su soberanía sobre los mares del norte, y emprende una creciente actividad en la zona, lo que lleva a la recolonización de Groenlandia en el año 1.721.

Hans Egede fue enviado como misionero para re-cristianizar a la población, a través de un proyecto de una compañía comercial que pretendía de esta manera defender sus intereses comerciales con los inuits, poniendo las bases para el asentamiento de colonias en la costa groenlandesa e instalando una serie de sucursales comerciales cuya gestión es confiada en 1.774 a la Compañía Real Groenlandesa, con el fin de controlar la administración del comercio, y de proteger a la población contra de explotación.

Durante el siglo XIX la identidad groenlandesa se reconoce mediante la creación de escuelas donde se aprende el idioma, y la publicación del primer periódico mundial en el lenguaje de la población colonizada, además se crean órganos autónomos de gestión locales en cada distrito y se apoya la creación literaria en la lengua groenlandesa. Durante este siglo las contínuas rutas comerciales hacia el norte descubren nuevas poblaciones aisladas en la costa este, así en 1.884 es visitada por primera vez por extranjeros el asentamiento de Ammassalik. Entre finales del XIX y principios del XX se produce una intensa actividad expedicionaria, dentro de la cual Knud Rasmussen consigue aportar pruebas de la comunidad cultural de la sociedad esquimal.

La ocupación alemana de Dinamarca supuso una interrupción de los contactos con Groenlandia. En 1.940 se firmó un acuerdo entre Dinamarca y Estados Unidos mediante el cual estos se encargaban del abastecimiento y protección de la isla en tanto en cuanto durara el conflicto bélico. A partir de 1.941 se instalaron bases aéreas americanas en la isla para asegurar el tráfico de las operaciones aéreas sobre el atlántico. Además se aumentó la extracción de criolita en la isla para la producción de aluminio, lo que fue suficiente para cubrir los gastos por parte del gobierno americano. Tras la Segunda Guerra Mundial y la incorporación de Dinamarca a la OTAN, el tratado fue reformado autorizando a los EEUU a la creación de la base aérea de Thule, y al mantenimiento de otras dos, que en la actualidad son gestionadas por el gobierno local.

En 1.952 el Consejo Nacional, designado tras la exigencia groenlandes de una apertura al exterior y una reforma administrativa, aprobó el proyecto de un nuevo estatuto para la isla, que sería aprobado tras referéndum por Dinamarca y que serviría para que la colonia contase con dos representantes en el parlamento danés.

DESCUBRE

Un país salvaje, rodeado de hielos flotantes con distintas tonalidades de blancos y azules, donde sus habitantes cazan siguiendo las tradiciones de sus antepasados y los tambores resuenan a la sombra de las verticales paredes de varios metros de altura.

INLANDIS Y GLACIARES

Aunque sea nombrada como la Tierra Verde, Groenlandia está cubierta en un 84% de su extensión, 1.833.900 km2, por una gruesa capa de hielo, a la que se conoce por Inlandsis, hielo de interior, que alcanza en el centro de la isla una altura de 3.200 m sobre el nivel del mar, siendo tal la presión que ejerce sobre el centro “rocoso” de la isla, que este se encuentra bajo la cota del nivel del mar. Esta masa de hielo supone el 10% de las reservas de agua dulce terrestres, y de derretirse, los océanos de la tierra se elevarían 6 ó 7 metros.

El Inlandsis ha cubierto la superficie de Groenlandia durante 2 ó 3 millones de años, pero la actividad de los glaciares y el permanente derretimiento de la superficie, que ha aumentado mucho en las últimos años, han hecho que se haya reciclado numerosas veces. Los hielos que actualmente recubren la isla alcanzan una edad de 250.000, y el hecho de que retengan las partículas atmosféricas sirve para que los científicos puedan estudiar las condiciones en el planeta durante este tiempo.

Bajo la influencia de la gravedad, esta enorme masa de hielo se desplaza hacia la costa, formando ríos de hielo que avanzan lentamente hacia el exterior por el empuje de la masa de hielo a sus espaldas, dando lugar a los mayores glaciares del hemisferio norte. El hielo, que debido a la enorme presión sufrida por la acumulación tiene un comportamiento plástico, se desliza sobre la superficie rocosa ayudado por el agua de deshielo que circula bajo ellos, y que funciona de lubricante. En este camino, la topografía rocosa hace que se produzcan distintas velocidades de avance por lo que la superficie del glaciar presenta espectaculares torres de hielo (seraqs) y profundas grietas, que a veces pasan inadvertidas por estar cubiertas de nieve, siendo extremadamente peligroso adentrarse en uno de ellos sin un guía experto. Dependiendo de los factores climatológicos, los glaciares se consideran en avance, o retroceso, situación en la que se encuentran actualmente la mayoría de los glaciares.

 

Aunque sea nombrada como la Tierra Verde, Groenlandia está cubierta en un 84% de su extensión, 1.833.900 km2, por una gruesa capa de hielo, a la que se conoce por Inlandsis, hielo de interior, que alcanza en el centro de la isla una altura de 3.200 m sobre el nivel del mar, siendo tal la presión que ejerce sobre el centro “rocoso” de la isla, que este se encuentra bajo la cota del nivel del mar. Esta masa de hielo supone el 10% de las reservas de agua dulce terrestres, y de derretirse, los océanos de la tierra se elevarían 6 ó 7 metros.

El Inlandsis ha cubierto la superficie de Groenlandia durante 2 ó 3 millones de años, pero la actividad de los glaciares y el permanente derretimiento de la superficie, que ha aumentado mucho en las últimos años, han hecho que se haya reciclado numerosas veces. Los hielos que actualmente recubren la isla alcanzan una edad de 250.000, y el hecho de que retengan las partículas atmosféricas sirve para que los científicos puedan estudiar las condiciones en el planeta durante este tiempo.

Bajo la influencia de la gravedad, esta enorme masa de hielo se desplaza hacia la costa, formando ríos de hielo que avanzan lentamente hacia el exterior por el empuje de la masa de hielo a sus espaldas, dando lugar a los mayores glaciares del hemisferio norte. El hielo, que debido a la enorme presión sufrida por la acumulación tiene un comportamiento plástico, se desliza sobre la superficie rocosa ayudado por el agua de deshielo que circula bajo ellos, y que funciona de lubricante. En este camino, la topografía rocosa hace que se produzcan distintas velocidades de avance por lo que la superficie del glaciar presenta espectaculares torres de hielo (seraqs) y profundas grietas, que a veces pasan inadvertidas por estar cubiertas de nieve, siendo extremadamente peligroso adentrarse en uno de ellos sin un guía experto. Dependiendo de los factores climatológicos, los glaciares se consideran en avance, o retroceso, situación en la que se encuentran actualmente la mayoría de los glaciares.

Cuando la acumulación de nieve alcanza los cincuenta metros de espesor, es tal la presión que se produce que el hielo que hasta entonces tenía un comportamiento quebradizo, pasa a tener un comportamiento plástico y comienza a fluir. La consistencia de este hielo es tan alta que solo penetra la luz azul del espectro visible, de menor longitud de onda y mayor energía, por lo que en la base de los frentes glaciares se pueden observar formaciones con un hermoso azul profundo, mientras que las burbujas de aire que contiene la nieve y que no están comprimidas, reflejan todos los colores del espectro, con lo que se percibe con el color blanco.

Cuando el frente del glaciar termina en el mar, este se deshace en enormes formaciones de hielo, que cuando flotan en el mar son llamadas icebergs, y que una vez en el mar pueden viajar hasta 4.000 km antes de derretirse. También son icebergs las grandes placas flotantes procedentes de la banquisa en descomposición. Los de mayor tamaño se pueden observar en Ilulissat y Uummannaq, y llegan a tener una altura de varias decenas de metros sobre el nivel del mar, mientras que por bajo ese nivel, se esconde entre el 70% y 80% de su volumen. Los icebergs no siempre mantienen la misma parte fuera del agua, ya que debido a la erosión que el mar provoca en su parte oculta, pueden voltear sin previo aviso, cambiando así su imagen visible. También debido a la descompresión del aire que contiene el hielo, pueden romperse en mil pedazos en un momento dado, por lo que no es recomendable navegar cerca de grandes bloques.

AURORAS BOREALES

La aurora polar es un fenómeno energético producido en la ionosfera que se observa en forma de luz. Ocurre principalmente en las áreas polares de la tierra, debido a la interacción de los vientos solares con el campo magnético de la misma. En el hemisferio norte se denomina aurora boreal y en el sur aurora austral.

Debido a la actividad que se produce en el interior del sol, este desprende partículas altamente energéticas y que además poseen carga eléctrica. Cuando una nube de estos iones, denominada “plasma”, es eyectada por el sol tarda aproximadamente dos días en llegar a la tierra. Esta corriente de plasma procedente del sol se denomina “viento solar”. Cuando el viento solar es desviado por el campo magnético que protege la tierra, algunas partículas quedan atrapadas en él y son conducidas a lo largo de las líneas del campo hacia los polos. La colisión de estas partículas con los átomos y moléculas presentes en la atmósfera lleva a estos a estados excitados de energía, que al cabo de un tiempo infinitesimal vuelven a su estado original y devuelven la energía acumulada en forma de luz. Las auroras se producen en la ionosfera (a 60-100 km de la superficie de la tierra), donde la atmósfera comienza a ser lo suficientemente densa como para que las colisiones sean significativas, y los átomos y moléculas tienen su nivel de energía más bajo.

El viento solar produce más de 100 000 megavatioscuando se genera una aurora, motivo por el cual puede llegar a causar interferencias con las líneas eléctricas, emisiones radiofónicas y televisivas, y comunicaciones vía satélite.

Los diferentes colores de las auroras dependen de la partícula que ha sido excitada y del nivel de energía alcanzado. El oxígeno produce los colores primarios de las auroras, verde y amarillo, que son los más frecuentes, o rojo. El nitrógeno es responsable de las luces azuladas, mientras que el helio produce luces rojas/púrpura en los bordes más bajos de las auroras.

El movimiento y la vibración de las auroras se deben a la variación de la interacción entre el viento solar, que no es constante, y el campo magnético terrestre.

Al tratarse de un fenómeno luminoso muy sutil es necesario que exista oscuridad, por lo que los mejores meses para apreciarla son los comprendidos entre octubre y marzo, aunque puede ampliarse esta franja si las temperaturas son lo suficientemente bajas. Los mejores meses son enero y febrero, pues las temperaturas son más bajas y las horas de oscuridad mayores.

Las áreas en las que con mayor frecuencia pueden observarse las auroras se corresponden con dos anillos deformados con centro en los polos magnéticos (que no se corresponden con los polos geográficos). En el hemisferio norte esta franja transcurre por Alaska, norte de Canadá, sur de Groenlandia, Islandia, norte de Noruega y Rusia. En estas áreas la frecuencia de las auroras es aproximadamente de 240 noches al año.

Si bien el conocimiento del Sol es limitado y se basa en datos estadísticos, sabemos que presenta ciclos de actividad que van de 9 a 13 años, con valles y picos de actividad. Durante el año 2008 se produjo un mínimo solar inusualmente bajo en el ciclo, remontando hasta alcanzar su máximo durante 2014. Un máximo histórico en los registros de actividad solar se produjo 1859 con una tormenta solar conocida como el “evento Carrington”, que electrificó cables de transmisión, provocó incendios en oficinas de telégrafos y produjo auroras boreales extraordinariamente brillantes. En 2005 se produjo una tormenta solar inusual en un periodo de mínimos que provocó auroras boreales que pudieron observarse en Arizona.

Por lo general, la aurora suele comenzar con la aparición en el cielo del norte de un arco de luz (similar a una nube alargada), en dirección este-oeste, alrededor de la media noche. Este arco suele mantenerse estacionario durante un periodo de tiempo más o menos largo, y llega a desaparecer sin producirse ningún otro efecto. Si la actividad se incrementa, el fenómeno entra en la fase de arco activo. El borde inferior se hace más fino y se desplaza hacia el sur. A la vez, el arco se descompone en haces de rayos paralelos que se extienden hacia arriba. Si el fenómeno continúa ganando intensidad comienza la tercera fase, la corona aural. Este es el momento más espectacular, cuando la aurora comienza a moverse a modo de cortina, produciendo formas circulares, semejantes a una corona, hacia la que convergen los haces de luz. En ocasiones la cortina se funde y se transforma en un abanico de luz que cubre el cielo o inicia rápidas pulsaciones que emiten rayos de luz en cascada.

Todos los pueblos que habitan las zonas donde se produce el fenómeno (escandinavos, inuits, tribus siberianas, lapones, mongoles, indios americanos, etc.) poseen creencias que forman parte de su folklore y mitología relacionadas con el origen de las auroras o Luces del Norte.

  • El nombre finés revontulet está asociado con el zorro ártico. Según un cuento popular, un zorro al correr en el lejano norte levantaba la nieve con sus patas; esta nieve venteada se elevaba hacia el cielo y ocasionaba las Luces del Norte.
  • Otras leyendas finesas y estonias incluyen en sus explicaciones sobre el origen de las auroras al chorro de agua emitido por las ballenas.
  • Numerosas explicaciones sostienen que el origen de las Luces del Norte hay que buscarlo en la luz reflejada por los icebergs, los arenques del océano ártico, los géiseres de Islandia o el volcán Heckla.
  • En algunas partes de Laponia la gente considera que las Luces del Norte son el equivalente invernal de las tormentas con truenos del verano, pensando a menudo en la aurora boreal como un augurio de presagios bélicos.
  • Los inuit de la zona de la bahía de Hudson creían que los espíritus que habían padecido una muerte violenta eran guiados por las antorchas que sostenían los cuervos en sus picos. Este camino iluminado que guiaba el paso de los difuntos es lo que formaría las Luces del Norte.
  • Los inuit de la costa oeste de Groenlandia creían que las almas de los muertos o penetraban en la tierra o se sumergían en el océano o ascendían al cielo. A aquellas almas que se decidían por el camino celestial se las podía contemplar por la noche jugando al fútbol con el cráneo de una morsa. La palabra inuit aksarnirq se puede traducir como “jugador de pelota”. Algunos habitantes de Groenlandia afirman que la aurora produce sonidos causados por el paso de las almas sobre montoncitos de nieve helada.
  • Los esquimales de las partes más septentrionales de Canadá creían que las Luces del Norte eran creadas por espíritus, los cuales, envueltos en luz mística, se divertían al ocultarse el sol; de hecho, a la aurora boreal moviéndose rápidamente se la conoce como la “danza de la muerte”.
  • En el folklore de los inuit del este de Groenlandia las auroras son las almas de los bebés recién nacidos que han sido asesinados o que han nacido muertos. Las Luces del Norte pueden ser llamadas alugsukat, que significa “nacimiento secreto”. Muchos esquimales creían ser capaces de oír el sonido de las auroras. Para ello imitaban el sonido silbando, de manera que podían hacer que la aurora se acercara para susurrarle mensajes que serían enviados a los muertos.

Por lo general, a los inuit no les asustaban las auroras, pero llevaban un cuchillo por si acaso.

Los indios amrimen fox tenían miedo de las Luces del Norte porque creían que eran las almas de los enemigos que habían matado.

Los indios mandan veían las auroras como fuegos en los que los grandes chamanes y soldados de las tierras del norte cocinaban a sus enemigos muertos en enormes calderas.

Los indios manomini sostenían que el origen de las Luces del Norte había que buscarlo en la actividad de un gigante bondadoso que acostumbraba a pescar en el mar del Norte usando fuego para alumbrarse.

En Escandinavia, los vikingos disponían de una rica colección de leyendas, algunas asociadas con la hermosa diosa Freja. La diosa, que cabalgaba a caballo, era vista por los mortales como el resplandor de las Luces del Norte.

Observar y fotografiar una aurora boreal resulta una tarea complicada, ya que hay que tener en cuenta que se está a merced de las condiciones naturales. La noche puede ser nubosa, la luna estar llena o la actividad solar ser inexistente. La contaminación lumínica de la ciudad también es un factor que hay que considerar. La luz de la aurora es más débil que la de las estrellas, así que si no hay estrellas visibles es difícil que se puedan ver auroras.

Dado el elevado tiempo de exposición que se requiere para captar la luz de las auroras, es necesario el uso de cámaras fotográficas con selección de apertura y tiempo de exposición, así como recomendable el uso de trípodes. Con la actual oferta de cámaras digitales resulta bastante sencillo obtener buenos resultados, si bien siempre es más probable obtenerlo con mejores equipos. Es recomendable la configuración de una sensibilidad de hasta 400 ISO, ya que a partir de ese valor las fotografías suelen presentar mucho ruido. Es más recomendable usar valores bajos de ISO y valores altos de exposición (de 10 a 30 s).

CLIMA

Groenlandia posee un clima polar y subártico, con fuertes diferencias regionales no solo del norte al sur, debido a su gran extensión, sino, dada la presencia de la masa de hielo del Inlandsis, también del interior a las zonas en la costa, especialmente en todas aquellas zonas en las que incluso en invierno el mar no está cubierto por hielo.

El clima groenlandés está fuertemente influido por la presencia de hielo en sus aguas, especialmente en la costa este, bañada por la corriente polar, donde es continua la presencia de grandes masas de hielo de varios metros de espesor durante el invierno. Durante el verano estos grandes bloques son llevados por las corrientes hasta el cabo Farvel y el área de Nanortalik, donde provocan importantes problemas para la navegación. Estos hielos de banquisa nunca superan el límite de Paamiut, desde donde una corriente relativamente cálida deja limpia de hielo la costa hasta Sisimiut. Desde la bahía de Disko hacia el norte el hielo bloquea el mar durante los 6 meses de invierno quedando libre durante el verano, si bien cuanto más al norte menor es el tiempo de en el que resultan navegables.

En invierno el mar calienta el aire y en verano lo enfría. En los lugares al sur del círculo polar las  temperaturas pocas veces quedan por debajo de -10ºC de media. En el norte y en Kangerlussuaq (zona del interior) se registra temperaturas de -30ºC y en el norte del país incluso hasta -40ºC. La poca humedad del aire hace que generalmente la sensación térmica no sea tan fría.

Las temperaturas relativamente constantes en verano tienen que ver con la exposición al sol intenso. Las temperaturas medias en el mes más cálido no suelen superar los 10ºC, si bien en algunos valles del sur en los meses de junio a agosto, se puede llegar a tener temperaturas entre 15-20 ºC.

El fenómeno del sol de medianoche, en el que el sol es visible las 24 horas del día, solo se puede llegar a experimentar más al norte del círculo polar ártico (66º 33′ 45 ” N). Cuanto más cerca se esté del polo norte el número de días al año con luz continua es mayor. Así por ejemplo se puede disfrutar de ese fenómeno hasta 2 meses en Ilulissat y hasta 4 meses en Qaanaaq. En consecuencia en invierno esos lugares tienen 2 ó 4 meses de noches polares cuando no ven el sol. Al sur del círculo polar el sol se esconde detrás del horizonte solo durante unas horas en los meses de verano, observándose siempre un ligero resplandor tras las montañas al norte.

Respecto a lluvias y tormentas hay diferencias significativas entre las zonas del norte y del sur de Groenlandia. En el sur del país la media de lluvia al año está entre 800 y 1400 mm; en el norte alrededor de 200 mm. Para viajeros eso quiere decir los que van más a la zona del sur tienen que ir preparados para tanto sol como también posible lluvia. De todos modos, como en otras zonas árticas el tiempo cambia rápidamente de un momento a otro.

En las costas del oeste y sur de la isla, se produce sobre todo en primavera y otoño unos fuertes vientos conocidos como foehn, ocasionados por el encuentro de masas de aire frio con el aire cálido procedente del Inlandsis. Estos vientos vienen precedidos por un aumento instantáneo de las temperaturas, y pueden llegar a superar los 180 km/h. Pueden observarse también nubes lenticulares antes de la llegada del viento, por la presencia de este en altos estratos de la atmósfera. En la costa este sin embargo se encuentra más tormentas frías catabáticas. Son vientos fríos/helados provenientes del Inlandsis y de la montaña que caen a la costa. Ese remolino de aire caliente y frío causa una tormenta que puede llegar a tener hasta 250 km/h de velocidad.

Para viajar a Groenlandia es importante llevar equipamiento adecuado, ropa y calzado impermeable y transpirable; disponer de varias capas si fuera necesario y llevar ropa de abrigo para cuando caen las temperaturas por la noche. Es importante llevar unas resistentes botas de trekking impermeables y tener en la mochila gorro, guantes, gafas de sol, crema de protección y ropa impermeable. En verano hay que llevar también protección contra los mosquitos tipo spray o mosquitera. Para los viajes en kayak o con trineo de perros se suele dar ropa apropiada para ese viaje junto con una lista de ropa recomendable para viajar.

CAZA, COMERCIO Y RELIGIÓN

Caza y alimentación

Si bien los inuits no pueden verse como un grupo homogéneo dada la diversidad del área que habitan, y las diferencias que ello implica, sí que tienen una serie de rasgos comunes en sus modos de vida. Así el medio de subsistencia común para todos ellos era la captura de animales salvajes mediante la caza y la pesca, no dedicándose al pastoreo o la agricultura. Manejaban para sus desplazamientos y actividades el trineo de perros, el kayak y el umiak, y cazaban con arcos, flechas, lanzas y arpones.

Para la caza de la ballena, usaban el umiak, con unos 12 tripuLantes en cada una de las 2 o 3 naves. Solían esperar a la manada en los cabos o brazos de tierra que penetran en el mar, pues así era más fácil de transportar posteriormente. La ballena era lanceada por varios arpones atados a boyas hechas con vejigas de foca, de manera que la ballena iba debilitándose hasta morir. La ballena era transportada hasta la costa a remolque de los umiaks (con el consiguiente riesgo), o elevada al hielo si había sido capturada en un canal de la banquisa. Allí mismo era descuartizada y distribuida la carne entre los participantes. Además de la carne eran utilizadas la grasa, tanto para consumo como combustible, los huesos para la fabricación de casas y para la talla de artesanía y utensilios, y la piel, mattak, que sigue siendo un bocado muy apreciado hoy en día.

La foca era el recurso más habitual en todos los pueblos del ártico. De este animal se consume todo, sirviendo de alimento, como fuente de vestimentas, y su grasa es utilizada como combustible. En invierno eran cazadas a través de los agujeros de respiración que practicaban en el hielo. El paciente cazador esperaba hasta que la foca asomaba para respirar, momento en el cual era arponeada al modo de las ballenas, utilizando distintos métodos para obligarla a respirar por aquel en el que él se encontraba el cazador. En primavera, cuando estaban tumbadas al sol, el cazador se ponía una piel de foca, y arrastrándose, imitaba sus movimientos hasta encontrarse suficientemente cerca. Cuando cazaban en grupo, una serie de ellos corrían hacia la foca produciendo mucho ruido, lo cual paralizaba a la foca aterrorizada, y desde la dirección contraria otros cazadores la arponeaban. Durante el verano las focas eran cazadas desde el kayak al estilo de la ballena, con arpones unidos a flotadores. Los inuit nunca han cazado crías de foca ya que estas no suponían mucha carne, al ser menudas.

El narval era cazado también al modo de las ballenas. Además de por su enorme colmillo, era muy apreciado por su piel, que contiene mucha vitamina C, que era considerada una delicia.

Las morsas eran cazadas, pero eran muy temidas por su agresividad al atacar a las embarcaciones. Se las engañaba mediante sonidos guturales que realizaba el kayakista, que recordaban al sonido de las orcas, su único depredador. Cuando tomaban el sol en el hielo, los cazadores imitaban este sonido frotando dos huesos de ballena, y ante el miedo, la morsa se arrastraba a tierra firme, donde era fácilmente arponeada.

La caza del caribú se realizaba en verano aprovechando las migraciones de este, y se consideraban un complemento a su dieta, si bien su piel era muy apreciada ya que es la más caliente y ligera. Se construían pequeñas figuras antropomórficas con piedras (inutsuk), hacia las que eran dirigidas las manadas mediante los ruidos y gritos de mujeres y niños, y que terminaban en corrales donde eran fácilmente cazados. Otras veces se les dirigía hacia los lagos donde eran cazados desde los kayaks.

Al buey almizclero se le cazaba aprovechando su posición de defensa, en la que la manada forma un circulo donde la línea exterior está formada por los machos, dejando a hembras y crías en el interior. En ese momento era se lanzaba una flecha a un macho que al sentirse herido atacaba a los cazadores, momento en el cual se soltaban a los perros que le atacaban y se le lanzaban más flechas y lanzas.

Estos animales suponían la mayor parte de la dieta de los inuit, aunque además se cazaban otros como el lobo, el zorro ártico o el oso polar. Este era cazado con la ayuda de los perros, que jugaban con él hasta agotarlo momento en el cazador usaba las flechas y lanzas. También en función de la situación geográfica de cada asentamiento y de las riquezas naturales del entorno, se pescaba el salmón y otros peces migratorios, y se cazaban aves como complemento a si dieta ; el pato, el ganso o la perdíz nival. Además de con redes fabricadas con barbas de ballena, se las cazaba lanzando unas boleadoras, similares a las utilizadas por los gauchos sudamericanos, al grupo de aves, de manera que podían engancharse 2 ó 3 de un solo lanzamiento. En verano se dedicaban también a la recolección de los huevos de ave.

Los alimentos solían conservarse congelados, ya fuera invierno o verano, obteniendo bloques de hielo de los icebergs. Las aves se enterraban hasta su putrefacción, y eran comidas tal cual. En muchas ocasiones la carne o el pescado era dejado secar al sol, cortando la carne en finas lonchas.

Generalmente los alimentos se comían crudos o congelados., aunque era frecuente hervir el pescado en vasijas de esteatita sobre la lumbre de grasa, y en ocasiones se asaba la carne colocada sobre finas lascas de roca sobre el fuego. Los vegetales prácticamente no se consumían, tan solo en pueblos más de interior, y solía consumirse el contenido parcialmente digerido que se encontraba en el interior de los caribús

Comercio

Si bien las familias podían considerarse autosuficientes, existían ciertas relaciones comerciales con otros miembros de otros asentamientos. Estas transacciones comerciales se basaban en el trueque, generalmente de productos manufacturados, como pieles de caribú, foca o colmillos, o grasa de foca o ballena, entre grupos que carecían de estos productos por su situación. Tras varios años de intercambio se llegaban a constituir en “compañeros de comercio”, asegurándose un trato justo en el intercambio, hasta el punto de pasar penurias por suministrar a un compañero lo que él pidió, pero que también era necesario para uno mismo. Estas relaciones se solían cimentar con el intercambio de mujeres, y eran heredadas por generaciones posteriores.

Vestimenta

El Ártico es la región con un clima más severo donde se haya instalado el hombre. Con temperaturas que alcanzan los -50ºC, hay que añadir la sensación térmica que supone el viento, donde para un viento de 90 km/h y una temperatura de -40ºC, la sensación puede llegar a ser de -100ºC.

Por esto la vestimenta empleada siempre fue de mucha importancia, y lógicamente se basaba en las pieles de los animales que podían cazar. La piel más cálida es la del lobo, pero es muy pesada; también la de caribú, pero no es impermeable y se estropea con el agua del mar, mientras que la de foca a pesar de no ser tan caliente, es impermeable y soporta la sal del mar, por lo que las botas estaban hechas siempre de piel de foca, así como los trajes para el kayak; con la piel del osos se realizaban los pantalones, que gracias a las celdas de aire de sus pelos, resultaban cálidas y ayudaban a la flotación en caso de caída al mar. Las parkas, al igual que los pantalones, eran confeccionadas con dos capas de pieles, y según los lugares podían llegar hasta las rodillas o ser más cortas, mientras que las de las mujeres presentaban una capucha mayor donde podría colocarse el bebé.

La vestimenta era fabricada y cosida por las mujeres, que curtían las pieles masticándolas y las cosían usando tendones. La fabricación de la ropa también tenía un componente sobrenatural, ya que debía respetarse al animal del que se había obtenido la piel, ya que sus cualidades se trasladarían al cazador que las vestiría, por lo que las mujeres estaban obligadas a hacer unas prendas bonitas y bien acabadas.

Creencias

Como para la mayoría de las culturas primitivas, los inuit dotaban de personalidad a todos los objetos, animales o fenómenos, a los que consideraban poseedores de un espíritu o alma al que denominaban inua (persona) que  no debía ser ofendida, y para lo que existían toda una serie de tabús y ceremonias que eran preciso respetar. Además de estos espíritus existían deidades más poderosas como Sedna, diosa del mar que controlaba a los animales marinos, o la Luna, que era una deidad masculina que regulaba la vida de los animales, si se incumplían sus tabús sexuales humanos, la reproducción de los animales descendería. Sila (que en su lenguaje significa tiempo meteorológico, mente y pensamiento) junto con Sedna era la más respetada; puramente espiritual, sin representación física, era el sostén del universo y de toda la vida conocida. Según la tradición también existían enanos, gigantes (a los que se asocian con los Dorset), y seres de cejas blancas en los que no se podía confiar(vikingos).

Siempre procuraban agradar a los inua, cumpliendo con las prescripciones establecidas, y tratando respetuosamente a los animales, para lo que también decoraban las armas con las que eran cazados, en señal de reconocimiento. Existian también amuletos que los protegían de los malos espíritus y canciones mágicas que sólo podía cantar el creador, y que eran transmitidas de padres a hijos, pudiendo ser incluso compradas si mostraban su eficacia. La enfermedad, el hambre y las desgracias naturales estaban relacionadas con la inobservancia de los tabús y las canciones no tenían ya poder suficiente, por lo que se requería la ayuda del chamán, que se ponía en contacto con los espíritus sobrenaturales. Estos chamanes entraban en trance y eran poseídos por los espíritus, o bien era el chamán el que enviaba su alma al mundo de los espíritus para resolver determinadas cuestiones. Los chamanes eran respetados y temidos por su poder, solían pertenecer a una familia, aunque también ser elegidos cuando caminando en solitario por la tundra una voz pronunciaba su nombre. Podían ser tanto hombre como mujeres ya entradas en la menopausia a las que se atribuían también poderes especiales.

TRANSPORTE

Llegar en avión

Los vuelos desde Islandia son operados por la compañía aérea Air Iceland, que ofrece vuelos regularmente desde Reykjavik a varios lugares de Groenlandia como Nuuk, Narsarsuaq, Ilulisat, Kulusuk o Constable Point.

Otra posibilidad es volar a Groenlandia vía Dinamarca, desde Copenhagen, con destino en ciudades como Nuuk, Ilulissat, Kangerlussuaq, Narsarsuaq, Maniitsoq, o Sisimiut. Air Greenland no solo opera los vuelos desde Dinamarca sino también los vuelos domésticos en Groenlandia, tanto en helicóptero como en avión.

La regularidad de los vuelos de ambas compañías depende del mes en que se realice el viaje, si bien durante los meses de verano los vuelos son más frecuentes y se vuela a más destinos. Durante el resto del año los vuelos son menos regulares y puede que a algunos destinos solo se vuele una vez a la semana, o no existan vuelos directos y haya que hacer escala en otra ciudad.

Llegar en barco

Regularmente se realizan cruceros a Groenlandia con origen en países como Islandia, Canadá, Alemania, o Dinamarca. Existe la posibilidad de viajar en buques de carga, para lo que hay que ponerse en contacto con la compañía groenlandesa Royal Artic Line que opera en el mercado internacional.

Medios de transporte en Groenlandia

La infraestructura de Groenlandia no se puede comparar con la de otros países de Europa. Dada la compleja topografía, y la estrecha franja no ocupada por el hielo, no existe una red de carreteras asfaltadas que comuniquen poblaciones tal como la conocemos; solo en las ciudades hay carreteras asfaltadas, siendo solo de unos pocos kilómetros para cubrir el área de la ciudad. Los medios de transportes usados mayoritariamente son el transporte marítimo, la vía aérea y el trineo de perros o motonieve en el norte, o durante los meses de invierno según la zona.

La red marítima está bien desarrollada y asegura la conexión entre las poblaciones. Es posible desplazarse en barcos de empresas locales, de la empresa groenlandesa Artic Umiaq Line a/s o con particulares, aunque para esto último es recomendable consultar previamente con la oficina de turismo correspondiente, donde podrán informarnos convenientemente. Hay que tener en cuenta que en función de las condiciones del mar, del hielo o del tiempo en general un barco puede tener un retraso significativo o incluso no operar el día que se quiera viajar. Por ello es importante informarse sobre el estado de hielo antes de navegar. En la costa este y sur la navegación puede resultar complicada incluso en el mes de julio ya que la banquisa puede cubrir buena parte del área. En invierno la parte norte de la isla, el sur y el este no son navegables. Incluso en el interior de los fiordos la navegación puede complicarse por la presencia masiva de hielos procedente de los glaciares.

La mayor parte del transporte doméstico de pasajeros se realiza en avión. Air Greenland opera con helicópteros para los servicios locales, mientras que usa aviones para hacer distancias más largas entre las grandes ciudades o los distintos distritos. Dadas las pequeñas dimensiones de algunos aeropuertos, pueden existir retrasos o cancelaciones de vuelos en función de las condiciones meteorológicas. Sin duda Kangerlussuaq es el nudo de comunicaciones más importante.

El medio de transporte tradicional es el kayak. Aunque todos dominan las técnicas, y existen campeonatos y concentraciones de kayakistas, hoy en día está un tanto en desuso por parte de los inuit como medio de transporte habitual, y solo en algunas zonas sigue siendo usado para la caza. No obstante el kayak es un medio perfecto para hacer un viaje de un(os) día(s), o semanas y así vivir Groenlandia desde otra perspectiva. Es importante ir preparado con el material adecuado y los medios de comunicación necesarios para hacer una excursión/expedición de este tipo. Además el tiempo y el estado del mar influyen sustancialmente en el éxito de un viaje en kayak.

Regulaciones de inmigración

Si bien Groenlandia no forma parte de la Unión Europea, para los europeos no resulta necesaria la expedición de un visado. Se puede viajar a Groenlandia con un pasaporte en vigor, que cuente con una validez mayor de tres meses desde la fecha de llegada.

PERSONAS

Kalaallit Nunaat (Groenlandia en lengua kalaallisut, “tierra de los hombres”) es una isla perteneciente al Reino de Dinamarca situada al norte del océano Atlántico, limita al norte con el océano Glacial Ártico, y tiene 2.700 km de sur a norte entre los paralelos 59ºN y 84ºN. Es la isla más grande del mundo con una extensión de 2.166.086 km2, de los cuales más del 84% están ocupados por una gruesa capa de hielo (conocida como Inlandis o Inlandsis) que en el centro de la isla llega a alcanzar los 3.000 metros de espesor sobre el nivel del mar.

Groenlandia cuenta con una población de 57.500 habitantes, siendo Nuuk, en la costa oeste, la capital y mayor área urbana de la isla con una población de 15.469 habitantes. Administrativamente, Groenlandia se divide en cuatro municipios; Kujalleq (en el extremo sur, con 12.400 hab.), Qaasuitsup (al noroeste, con 25.700 hab.), Qeqqata (al este, con 15.300 hab.) y Sermersooq (al sureste, con 27.500 hab.). El Parque Nacional de Groenlandia del Nordeste (el más grande del mundo) constituye un territorio que no pertenece a ninguno de ellos.

La mayor parte de la población de la isla es indígena(87%), de ascendencia diversa aunque básicamente inuit, mientras que el resto procede mayormente de Dinamarca, si bien el porcentaje de daneses residentes se ha visto disminuido desde los años 80. Hasta 1960, la mayoría de la población vivía en aldeas, pero desde entonces se ha ido desplazando hasta las ciudades, de manera que en la actualidad el 81% vive en ciudades, en los territorios no ocupados por hielo, concentrados sobre todo en la costa oeste entorno al área de la región de Disko, debido a que sus aguas están libres de hielo durante todo el año con el correspondiente beneficio para la pesca, y en el sur.

En 1953 Groenlandia dejó de ser colonia danesa, al convertirse en territorio del Reino de Dinamarca, y posteriormente, en 1979 obtendría la autonomía asamblearia, contando con un gobierno y un parlamento legislativo. El 25 de noviembre de 2008 el parlamento amplió su estatuto de autonomía, tras un referéndum sobre su autogobierno, el cual le otorga mayores recursos económicos y control sobre sus propios recursos (petrolíferos, mineros…), dejando abierto el derecho de autodeterminación. Aunque sigue perteneciendo al Reino de Dinamarca, se plantea que para final de la década podrían proclamar su independencia completa de la corona y formarán un nuevo estado.

Desde 1985 Groenlandia no pertenece a la Unión Europea, aunque sí lo hace Dinamarca; no obstante, en Groenlandia se aplican las leyes europeas de comercio y mantiene algunos tratos con la UE a través de Dinamarca.

El gobierno danés es el encargado de nombrar a un Rigsombudsmand (Alto comisionado), que representa a la corona en la isla, y los groenlandeses eligen a dos parlamentarios territoriales en el ejecutivo danés. El gobierno danés gestiona igualmente las competencias de política exterior, justicia y defensa de la isla.

El Parlamento groenlandés (Landstinget) lo componen 31 miembros elegidos por votación popular de entre los cinco partidos políticos existentes, siendo el Inuit Ataqatigiit el más votado en las últimas elecciones de 2009.

EL PUEBLO INUIT

Historia

Los Inuit son un pueblo amable y tranquilo, son simpáticos, tímidos y risueños (compartir la risa con alguien es equivalente al contacto íntimo), con una moral basada en la generosidad y la comunidad, sin más leyes que las de la experiencia transmitida por la costumbre. El contacto con los occidentales, el comercio colonizador, la religión católica y una moral muy distante de la suya, han hecho que desde principios del siglo XX, hayan perdido buena parte de su identidad, ante un sedentarismo no resuelto y una excesiva dependencia de los subsidios estatales.

Originariamente los Inuit, junto con los Yupik del sur de Alaska y este de Siberia, son el conjunto de pueblos indígenas que habitan los territorios del Ártico y que poseen un origen común en el noreste asiático. El nombre con el que se autodenominan significa “la gente” en su propia lengua, del singular Inuk “hombre” o “persona”, frente a eskimo (esquimal) ampliamente utilizado, pero que en Canadá y Groenlandia tiene connotaciones peyorativas. El término esquimal, que engloba a los diferentes grupos en un solo nombre, tiene una etimología controvertida, si bien la mayoría acepta la teoría según la cual el término eskimo recuerda a askamiciw“el que come carne cruda”, con el que eran denominados por sus vecinos los indios vabinaks según fueron descritos por el pastor Biar allá por el siglo XVII. Otros estudios afirman que eskimo suena muy similar a como los Inuu (montagnais de la región del Labrador) se referían a los inuit de la región al denominarlos “cazadores con raquetas de nieve” o “los que hablan en otra lengua”, dependiendo de  las fuentes. La hipótesis más probable es que el término apareciera en occidente entorno al siglo XVI, a través de los balleneros vascos con los que los indios montagnais mantenían relaciones comerciales, y posteriormente fuera  transmitido a ingleses y franceses.

Los caracteriza un físico adaptado las duras condiciones climáticas; baja estatura, constitución robusta, miembros cortos para retener el calor, o los ojos rasgados y pestañas pesadas que protegen del resplandor del sol sobre el hielo. Fueron un pueblo eminentemente nómada, que se desplazaba en función de las estaciones y de las temporadas de caza.

Las cifras sobre su migración bailan según las fuentes, pero se estima que entorno al 12.000 a.C. (otras hablan de hasta 40.000 años) llegaron hasta Alaska procedentes del Este de Siberia cruzando el Estrecho de Bering durante la última glaciación, ya que por aquel entonces sería transitable a pie, a través de un istmo que llegaba a tener 1.500 km de norte a sur. Durante milenios se fueron desplazando por el área del Ártico hasta llegar los primeros pobladores a Groenlandia, entorno al año 2.500 a.C.

Numerosas culturas fueron poblando estos territorios, desapareciendo en algunos casos dada la extrema fragilidad de las condiciones de vida y las posibilidades de subsistencia, adaptándose con mayor éxito en otros, como el de la cultura Thule, de la que proceden la mayoría de los pueblos indígenas que hoy viven en las regiones del Ártico. Los Thule llegan a Groenlandia sobre el año 1.000 d.C. tras migrar desde las tierras de Alaska, y tuvieron los primeros encuentros con vikingos alrededor del 1.300 d.C.. Tras el nuevo enfriamiento ocurrido a partir del siglo XIII y la consiguiente “pequeña edad de hielo”, los cambios de las costumbres de caza sobre todo por el nuevo congelamiento del mar en el área, conllevaron el aislamiento, y ocasionalmente extinción, de distintos asentamientos a lo largo del Ártico. De hecho cuando los primeros exploradores europeos encuentran asentamientos en estrecho de Smith y en Angmagssalik, en 1818, sus pobladores aún pensaban que eran los únicos habitantes de la tierra.

Sociedad

La base de la sociedad inuit era la familia, sin relaciones de pertenencia a la tribu más allá del parentesco; dadas las durísimas condiciones de vida, formaban núcleos muy sólidos y solidarios. Virtudes comunales como el trabajo y la generosidad eran muy reconocidas, mientras que el egoísmo era uno de los peores defectos. El miembro más inteligente no debía demostrarlo ante los demás, y el cazador más capaz debía alimentar al resto sin enorgullecerse por ello.

No existía un jefe nombrado a tal efecto que rigiera el poblado, pero generalmente se reconocía el poder ético del mejor cazador, o la reputada conducta de uno de los miembros por su sabiduría, generosidad y modestia al que todos acudían para dilucidar disputas u obtener consejos.  Este no imponía su parecer al resto, sino que simplemente sugería. Existían una serie de leyes no escritas que servían para mantener al grupo unido, de manera que era incluso más importante mantener la paz y orden del grupo que cumplir este tipo de leyes. El castigo era establecido entre los miembros la comunidad de la forma más pacífica posible; así el robo o el incumplimiento de sus obligaciones se resolvían con la ridiculización del individuo. Una vez superado el castigo, se olvidaba por completo si la conducta había sido corregida.

Tan solo en el caso de castigos por asesinato se tomaban decisiones que iban en contra del pragmatismo orientado a la supervivencia. La muerte de un miembro de una familia debía ser vengada con la muerte del asesino o de algún miembro de su familia, y podían pasar años antes de que se concluyera este tipo de conflictos.

Los matrimonios eran vistos como una oportunidad para ampliar los lazos familiares, ya que dada la fragilidad de la vida en este entorno, el disponer de una extensa red de parientes te podía asegurar la ayuda en épocas de escasez. Estos matrimonios solían concertados según las necesidades de cada familia, y se establecía como edad casadera la de la primera menstruación de la mujer, mientras que el hombre debía ser capaz de cazar en solitario (entorno a los 20 años). Al ser poblaciones muy pequeñas era normal la escasez de mujeres u hombres en unas y otras, por lo que la poligamia y poliandria eran habituales. El intercambio de esposas era práctica habitual, tanto por razones puramente hedonistas, como por intereses comerciales (cuando un cazador salía por una temporada cambiaba a su esposa por la de otro hombre que era mejor cocinera o más hábil). Igualmente ofrecían a su mujer en signo de aprecio y amistad. Estas relaciones extramatrimoniales no estaban mal vistas siempre que fueran idea del marido, o contaran con su consentimiento. El divorcio era habitual, generalmente motivado por malos tratos del marido, cada cual se llevaba sus bienes, pero continuaban manteniendo el contacto entre las familias. Las madres solteras no eran tampoco mal vistas, y además siempre había hombres dispuestos a hacerse cargo de ella ya que el matrimonio representaba posición social. Los niños huérfanos no solían ser adoptados, y debían buscarse sustento mendigando; pese a ello no eran mal vistos, y abundan las leyendas de huérfanos que consiguen salir adelante y llegar a ser reconocidos miembros del poblado.

Si bien existía la propiedad privada, la comida era un bien común y era repartida en función de las necesidades. El trabajo se dividía en función del sexo; los hombres se dedicaban a la caza y a la talla de artesanía, mientras las mujeres se dedicaban a la elaboración de la comida y la preparación de las pieles.

Cuando las condiciones eran especialmente difíciles, y el grupo se hallaba en dificultades, siempre se miraba el bien del grupo antes que el del individuo, de manera que se sacrificaba los miembros más débiles de la comunidad (niños, ancianos o enfermos). Los ancianos solían cometer suicidio ante estas situaciones, para evitar a su familia el doloroso trance de tomar tal decisión. Ello no implica que no se apreciara a los ancianos, al contrario, ya que eran muy respetados como fuente de experiencia.

Los asentamientos tradicionales contaban con una población aproximada de 100 miembros, siendo, generalmente, permanentes en invierno mientras que se dedicaban al nomadismo en verano, utilizando tiendas con estructuras de madera de deriva o hueso de ballena cubiertas por pieles, los tradicionales tupeq y tipi. La distribución de las viviendas en los poblados se realizaba en función del mayor aprovechamiento de la luz solar, y de la máxima protección de los vientos. Se realizaban generalmente con muros de piedra y turba, con una techumbre de madera de deriva sobre la que se colocaban piezas de tierra con hierba, y sobre ella pieles. Disponían de una entrada semisubterránea que mantenía el calor del hogar, y contaban en el interior con una parte sobreelevada que servía para comer y dormir, y el resto para cocinar.

Durante la época de caza invernal usaban el iglú (que en su lengua significa “casa”), que podían construir allá donde lo necesitaban con el hielo del lugar. Estos también disponían de un banco central elevado para dormir, con espacios laterales donde se disponían las lámparas de aceite con las que calentaban el interior, que se mantenía cálido gracias al mismo sistema de acceso semienterrado.