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Faro de Reykjanes: vigía de la costa volcánica islandesa
En el extremo suroeste de la península de Reykjanes, donde lava, mar y cielo se encuentran en un espectáculo salvaje.
El Faro de Reykjanes (Reykjanesviti) es el faro más antiguo de Islandia, ubicado al borde de la península de Reykjanes, a unos 40 km aprox. de Reykjavík.
Su localización es espectacular: instalado sobre una colina de lava, rodeado de mar abierto y campos volcánicos, es tan parte de la geología islandesa como los géiseres o las fallas tectónicas.
El primer faro de Islandia se construyó en Reykjanes en 1878. En 1905, numerosos terremotos y fuertes olas habían dañado tanto la zona que existía el riesgo de que el faro cayera al mar. Por lo tanto, en 1907 se construyó un nuevo faro en la colina de Bæjarfell y se demolió el antiguo.
La altura de la señal luminosa es de 69 metros sobre el nivel del mar, pero la altura real del faro es de 31 metros. El faro de Reykjanes también tiene una radiobaliza con señal de corrección.
Es un lugar popular para hacer fotos, disfrutar un picnic o dar un paseo.
Qué ver y por qué es especial el Faro de Reykjanes
Lo que no te puedes perder en el Faro de Reykjanes.
Historia patrimonial: Construido originalmente en 1878, reconstruido entre 1907-1908 después de daños por terremotos y olas.
Ubicación geológica: Está situado en la península de Reykjanes, zona de intensa actividad volcánica y geotérmica, lo que aporta un contexto extraordinario al lugar.
Panorámica costera única: Desde la torre se accede a vistas sobre acantilados y mar abierto, ideal para fotos al atardecer o para auroras boreales en época adecuada.
Accesibilidad práctica: A poca distancia de Reykjavík y del aeropuerto, por lo que es una excelente parada para integrar en una ruta de medio día o una escapada.
Experiencia narrativa: Un faro que no solo guía barcos sino que conecta paisaje, historia marítima, geología y aventura — hace que quede en la memoria del viajero.

Consejos prácticos
Consejos para visitar el faro de Reykjanes.
📍 Cómo llegar: Conduce desde Reykjavík por la Ruta 41 hacia la península de Reykjanes, luego desvío hacia la zona del faro. Carretera señalizada.
⏳ Tiempo recomendado: Aproximadamente 30-60 minutos para parada, fotos y contemplación; si quieres explorar más la costa o hacer senderos cercanos, reserva ~1-2 horas.
🧥 Qué llevar: Abrigo cortavientos, buen calzado para terreno rocoso o con lava, cámara de fotos, quizá trípode si vas por la tarde o noche.
🌤 Mejor época / momento del día: Tarde al atardecer para luz dorada; invierno para auroras (si el clima lo permite). Verificar condiciones de acceso ante actividad volcánica en la península.
⚠️ Aspectos importantes: Zona expuesta al viento y al mar; terreno rocoso de lava puede ser irregular; buena señalización pero hay que prestar atención al clima.
Cuando llegas al Faro de Reykjanes, sientes algo así como «estoy en el borde del mundo»— el mar golpea, la tierra se muestra cruda, el faro blanco recorta contra el cielo, y la historia del lugar se hace presente. Es un momento que añade carácter al itinerario: no solo ver, sino detenerse, respirar la sal, la roca, la luz, y dejar que el paisaje te recuerde que Islandia es naturaleza en estado puro.
«Ver el faro aislado al atardecer junto al mar volcánico fue uno de esos instantes que aún recuerdo meses después.» – Viajero Yeti
Islandia tiene innumerables visiones que te dejan un gran recuerdo en la memoria, como el glaciar Vatnajökull, la gran cascada de Gullfoss o cualquiera de los increíbles volcanes como el Snæfellsjökull.



